viernes, 9 de diciembre de 2011

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA






Amados alumnos que Dios les bendiga, hoy viernes continuamos nuestra clase de Bibliología
Interpretación









III. ¿A QUIEN FUE DIRIGIDA CIERTA PORCIÓN DE LA BIBLIA?



     Una interpretación correcta de cualquier parte de la Biblia depende mucho de la diferencia que pueda existir entre la aplicación primaria y la secundaria del pasaje que se estudia. Como ya se ha indicado, "Toda la Escritura" es para el creyente en el sentido de que es útil para enseñar redargüir, para corregir, para instruir en justicia (2 Ti. 3:16); pero no toda la Escritura es acerca de él. Esto es obvio ya que la Escritura no está dirigida a los ángeles o a los gentiles. De igual manera. toda la Escritura no está dirigida al judío o  al cristiano. Las Escrituras son "util" porque están saturadas de valores morales y espirituales; esto es verdad aun cuando éstas ejercen solamente la influencia de una aplicación secundaria.
      Una aplicación primaria es hecha cuando un pasaje de la Escritura es reconocido como que tiene relación directa con aquellos a quienes ha sido dirigido. Una aplicación secundaria es hecha cuando se reconoce que un pasaje de la Escritura no es directamente aplicable a cierta persona o clase de persona, pero sus enseñanzas morales y espirituales son, sin embargo, propias para ellos. Para ilustrar esto diremos lo siguiente: El cristiano puede obtener mucha preciosa verdad de la gran cantidad de pasaje tocante al sábado judío, pero si se le diese a dichos pasajes una aplicación primaria para el cristiano, a  quien nunca fue dirigida, él no tendría ningún fundamento bíblico para guardar el primer día de la semana (lo cual sí tiene) y no podría ofrecer ninguna excusa en cuanto al por qué no guarda los aspectos específicos de la ley del sábado. El, al igual que todos los quebrantadores del sábado, debía ser condenado a morir apedreado (Nm. 15:32-36). De igual manera si toda la Escritura fuese de aplicación primaria para los cristianos de esta edad, entonces ellos  están en peligro del infierno de fuego (Mt. 5: 29, 30), de plagas indescrriptibles, enfermedades y otros males y debido a éstas disminuírian en número (Dt. 28: 58-62), y ser responsables de la sangre de las almas perdidas (Ez. 3: 17, 18). Se ha dicho del cristiano que "no vendrá a condenación" (Jn. 5:24) y "ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús" (Ro. 8:1). Los falsos sistemas teológicos no han encontrado mejos punto de apoyo que el de la confusión de la aplicación primaria y secundaria de la Palabra de Dios.
     Es evidente, también, que ningún otro aspecto de la interpretación requiere mayor discernimiento nacido de un estudio profundo como éste. La aplicación exacta de algunos pasajes especialmente en los  Evangelios Sinópticos, es extremadamente difícil. La exhortación del  Apóstol a "estudiar" es tambien un aviso; porque la Escritura no será "usada bien" sin un "estudio. Sin embargo, esta es la tarea primordial del teólogo y su valor puede ser medido, en alto grado, por su conocimiento analítico y su habilidad en aplicar, el texto completo de la Palabra de Dios.




Que Dios les bendiga, continuaremos el lunes...

jueves, 8 de diciembre de 2011

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA



Amados alumnos que Dios les bendiga, hoy jueves continuamos con nuestra clase de Bibliología-Interpretación











I. EL PROPOSITO GENERAL DE LA BIBLBIA


    Al escudriñar las Escrituras, debe tenerse en mente el echo que más allá de las esfera que limita el objetivo primordial por el cual la Biblia fue dada como revelación de Dios, aparecen aspectos imcompletos. La Biblia no es un libro de texto sobre ciencia o historia. La Biblia es una declaración plenaria procedente de Dios acerca de Sí mismo y de Sus obras-especialmente cuando esas obras  conciernen al bienestar eterno de los hombres. Los escritores sagrados escribieron acerca de otros temas ocasionalmente, y lo que ellos escribieron es correcto hasta donde llega. Esto, como ya se ha
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   La palabra (ereunao, ´escudriñar´), usada seis veces en el Nuevo Testamento y siempre de manera significativa (Jn. 5:39; 7:52, Ro. 8:27; 1Co. 2:10; 1P 1:11; Ap. 1:23), es usada tres veces en relación a un ejercicio efectuado por los hombres por medio del cual ellos examinan la Biblia con sumo cuidado. Los profetas de antaño de esa manera "escudriñaron" las Escrituras (1P. 1:11), y si el modo imperativo es aceptado. Cristo mandó a sus oyentes que hiciesen lo mismo (Jn 5:39).

subrayado, es algo notable. Con referencia a las cosas mundanas, a esos escritores no se les permitió ir más allá de la inteligencia de sus contemporáneos haciendo referencias a descubrimientos cinetificos  que tendrían lugar posteriormente, ni tampoco expresarse dentro de  esas restricciones en forma tal que produjese cosas absurdas cuando sus escritos fuesen comparados con conocimientos científicos futuros, tales como los profetizados por Daniel en 12:4.



II. EL CARACTER DISTITIVO Y EL MENSAJE DE CADA LIBRO DE LA BIBLIA


      Aunque requiere bastante trabajo, es esencial apuntar las caracteristicas de cada libro de la Biblia, ya que el factor vital de cualquier revelación es el lugar que ésta ocupa en el libro y a la luz del mensaje específico de dicho libro. Los cuatro Evangelios ofrecen  una ilustración de esta verdad. La verdad registrada en el evangelio según San Mateo está relacionada con el carácter real de Cristo. El evangelio según San Marcos presenta a Cristo como siervo. En el  evangelio según San Lucas encontramos la verdad acerca de la humanidad de Cristo: mientras que la verdad registrada en el evangelio según San Juan está relacionada de manera especial con el tema de la Deidad de Cristo.
             Cada libro de la Biblia no solamente mantiene un propósito especifico, sino que también es necesario observar la contribución que dicho libro hace a la escritura total de la Biblia.




Continuaremos mañana que Dios les bendiga...

miércoles, 7 de diciembre de 2011

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA





Amados alumnos que Dios les bendiga, hoy miércoles comenzamos la clase de Interpretación en Biblilogía





   Es propio requerir del teólogo que entienda cómo exponer las Escrituras. Esta es la especialidad en la cual él sirve. Sin embargo, él se enfrenta a un amplio aspecto de interpretaciones que aparece cuando se consideran todas las escuelas de pensamiento teológico. No obstante ya sea que una o muchas personas lo hayan obtenido o no, hay solamente un sistema de revelación correlativo y recíproco establecido en la Palabra de Dios. Aunque ellos edifican sus  estructuras sobre textos de prueba seleccionados (los cuales con frecuencia reciben interpretaciones prejuicios) la Biblia no se presta a sí misma igualmente en apoyo del calvinismo, arminianismo, formas variadas de creencias lapsarianas, postmilenialismo, premilenialismo y amilenialismo. Las amplias divergencias y contradicciones entre éstos y otros sistemas de interpretación sirven para demostrar la falibilidad de hombres sinceros. Se ha dicho a veces que cualquiera cosa buena o mala, puede probarse o defenderse por medio de las Escrituras. Tal concepto solamente tiene validez cuando se tolera el mal uso o el abuso del Texto Sagrado. Es perceptible que todos los sistemas teológicos y aun los cultos o sectas modernas hacen uso de la Biblia.
      Es probable que, debido a las limitaciones humanas, nigún sistemas teológico ha alcanzado ese estado que lo hace exento de todo error y que incorpora en sí mismo toda la verdad en un equilibrio feliz. Hombres sinceros se han esforzado por alcanzar este objetivo, mientras que otros, aparentemente con frecuencia se han quedado cortos en ese santo respecto hacia la Palabra divina que conduce a un escudriñamiento de todas las cosas y a una retención de lo que es bueno. El anatema irrevocable que descansa sobre todos los que pervierten el evangelio de la gracia divina (Gá. 1:8,9) puede ser considerado, hasta cierto grado, como verdad tocante a la falcificación de toda revelación divina. Debido a todas estas consideraciones, el estudiante fiel hará  bien en darse infatigablemente al estudio del Texto Sagrado y demandar de sí mismo esa relación correcta con Dios que asegura la inestimable dirección divina a toda la verdad. Las concluciones de otros hombres deben recibir el debido respeto. Es la tarea del estudiante, habiendo considerado y pesado la contribución hecha por los hombres al entendimiento general de las Escrituras, elevar esos resultados indudables de erudicción más allá de las realizaciones de las generaciones pasadas, procurando ser tan humilde y veraz como lo han sido los padres. Entre otras cosas, 2Timoteo 2:15 manda a "estudiar" lo cual es la aplicación y la investigación del texto de la Escritura en sí y no solamente la lectura de los escritos de  otros hombres acerca del texto.
    La ciencia de la interpretación naturalmente llamada Hermenéutica la cual es una expresión que denota el arte de interpretación literaria, especialmente las Sagradas Escrituras- incluye el reconocimiento de los principios sobre los cuales debe conducirse un verdadero análisis. Esta cinencia debe diferenciarse de la Exégesis, que es la aplicación de las leyes de la interpretación. Estas dos disciplinas merecen un extenso estudio como asignaturas apartes en todo plan de estudios teológicos.
     Entre todas las principales divisiones de la Bibliología, la Hermenéutica, o ciencia de interpretación, mantiene un lugar único, siendo, como es, completamente la obra del hombre. Sus resultados, por lo tanto, cuando más, son caracterizados por imperfecciones debido a las limitaciones humanas, y está sujeto a reglas y a principios de procedimiento tan generales como obviamente son de esperarse. Cuando se asume la tarea de interpretar las Escrituras debe darse la debida consideración a los siguientes asuntos:



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martes, 6 de diciembre de 2011

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA




Amados alumnos que Dios les bendiga, hoy martes continuamos con la clase de Bibliología- Iluminación







   Para que no se piense que lo que el Espíritu enseña es un aspecto pequeño en el vasto campo del conocimiento humano, haremos bien  en repasar lo que se incluye en la categoría de las "cosas" que son enseñadas por el Espíritu. Estas son: "cosas" relacionadas con el Espíritu, "cosas" que están por venir y "cosas" relacionadas con el  reino de Dios; porque "el que no neciere de nuevo (de arriba) no puede ver el reino de Dios" (Jn. 3:3). Así que, en comparación, la suma total del conocimiento humano queda reducido hasta lo insignificante.
     No hay disciplina didáctica en el mundo que pueda compararse a las enseñanza de Cristo por medio del Espíritu Santo, tanto debido a que los temas tratados se caracterizan por su infinidad, como también por el método usado por el Maestro por medio del cual El, por el Espíritu, entra en los más profundos rincones del corazón donde se originan las inpresiones y allí no salamente habla de verdades de magnitud trascedental, sino que tambien hace que el discípulo reciba las cosas que son reveladas. "Por la fe entendemos" (He. 11:3). Que Cristo continuará la enseñanza que comenzó mientras estaba en la tierra es claramente prometido (Jn. 16:12-15), y sugerido en Hechos 1:1, donde se hace referencia a "todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar." Teniendo en cuenta que la caracteristica del ministerio y su mensaje esencial se encuentran en el ramo de la verdad espiritual que solamente puede ser discernida por el Espíritu Santo y quien de hecho requiere una entrega a El por parte de aquel a qien enseña, el ministro o el estudiante de Teología harían bien en buscar por medio de un estudio de sí mismo y de la confesión el estar en relación correcta con Aquel de quien depende todo el progreso en el conocimiento de la verdad de Dios.
    El requisito de una vida en conformidad con la voluntad de Dios, por parte del estudiante, no es incidental ni opcional; es arbitrario, determinante y crucial. No hay la más leve posibilidad de que la mente más brillante y educada pueda dar un paso hacia adelante en el conocimiento de la verdad sin la enseñanza directa y sobrenatural del Espíritu Santo habitando en el corazón. De aquí que sea imperativo el acto del nuevo nacimiento. De igual manera, no puede haber una comprensión digna y cabal de la verdad revelada por Dios de parte de un cristiano carnal y falto de espiritualidad. De hecho que sea imperativo el aspecto de la entrega de la vida a Dios.




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lunes, 5 de diciembre de 2011

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA




Amados alumnos que Dios les bendiga, hoy lunes continuamos nuestra clase de Bibliología-Iluminación








Esta declaración negativa tocante al ojo, el oído y el corazón es abundantemente apoyada por el versículo siguiente donde dice que estas "cosas" específicas son reveladas a nosotros por el Espíritu. Estas "cosas" son una realidad presente, y no, como a veces se supone, una colección de glorias futuras que han de experimentarse en cielo. El Espíritu que revela estas "cosas" es Aquel que "todo lo escudriña aún lo profundo de Dios." No es dificil creer que la Tercera Persona de la Deidad está en posesión de toda la verdad; lo maravilloso es que esa Tercera Persona habita en el más insignificante de los cristianos, y de esa manra pone a ese cristiano en la posición de recibir y comprender esa verdad trascendental que el Espíritu conoce, Dentro de su propia capacidad, el hijo de Dios no puede saber mas que "las cosas del hombre" que están dentro del alcance del "espíritu del hombre que está en el hombre." Estupenda, en verdad, es la revelación de que "el Espíritu que es de Dios" ha  sido recibido y con el propósito específico de que los hijos de Dios  "sepamos lo que Dios nos ha concedido." Y como está escrito: "Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas y es verdadera y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en e´l" (1Jn. 2:27).
      Después de declarar la estupenda realidad que el cristiano está habitado por el Maestro Supremo y por lo tanto ya ha sido admitido en su Seminario incomparable donde la instrucción es concedida en forma gratuita, es decir, sin limitación, el Apóstol procede a señalar, como ya hemos notado, una triple divición de la humanidad, y a mostrar la prueba tocante a esa clasificación en la base de actitud de cada uno hacia la Palabra de Dios. (a) El hombre natural o inconverso no puede recibir las Escrituras ya que éstas se han de discernir por el Espíritu y el hombre natural, aunque educado con  todo lo que el ojo, el oído y el poder de razonamiento puede impartir, no ha recibido el Espíritu (comp. Jd. 19 donde la palabra sensuales es la misma que aquí se traduce natural; también 1Co. 15:46; Stg. 3:15), y por lo tanto toda revelación es locura para él.
        Si este hombre natural, debido a sus éxitos humanos y a su autoridad eclesiástica, fuese puesto en una posición de poder moldear y dirigir los asuntos de la Iglesia de Cristo en la tierra, su influencia sería siempre un grave peligro para las cosas de Dios. Tal vez no le falten ni la reverencia ni la sinceridad; pero éstas no son substitutos de la revelación que solamente proviene del Espíritu Santo. (b) El hombre espiritual está en una posición de recibir toda la verdad (no se sugiere ya la ha obtenido). El está habitado por el Espíritu no  sea obstruccionado en Su ministerio de enseñanza dentro de su corazón, y (c) el cristiano carnal demuestra su carnalidad por medio de su incapacidad de recibir las verdades profundas que son comparadas al alimento sólido en contraste con la leche. La necesidad del hombre carnal es la santificación no la regenaración.





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viernes, 2 de diciembre de 2011

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA



Amados alumnos que Dios les bendiga, hoy viernes continuamos nuestra clase de Bibliología con el tema: La Iluninación








   Despues de haber anunciado de antemano el poder iluminador del Espíritu sobre los inconversos por medio del cual el velo satánico en cuanto al evangelio es quitado y sin el cual nadie jamás podría recibir a Cristo como Salvador (Jn. 16:7-11), el Señor continuó, "Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de Verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir" (Jn 16:12-13). La palabra principal en este pasaje es que Cristo, quien había estado enseñando sus discipulos por espacio de tres años y medio, va a  continuar enseñandoles pero por medio de un nuevo sistema. La frase, "Cuando venga el Espíritu de verdad" sin duda anticipa la venida del Espíritu el día de Pentecostés y las nuevas realizaciones que serían posible por Su permanencia en el corazón de los  discipulos-no siendo el menos de dichos ministerios el servir como Maestros. Pero tiene que reconocerse que el Espíritu deliberadamente no origina nada. Lo cierto es que "hablará todo lo que oyere", y recibierá de lo mió", dijo Cristo, "y os lo hará saber" y, nuevamente, "tomará de lo mío (incluyendo todas las cosas del Padre), y os lo hará saber." Es así cómo al presentar el mensaje del Cristo excelso que el Espíritu glorificará a Cristo. Sin esta menera tan definida y sin precedente de impartir la verdad, los discípulos-como es igualmente verdad de todos los creyentes desde aquel día hasta hoy - no podían sobrellevar las muchas cosas que, evidentemente, aún no habían sido comprendidas después de tres años y medio de enseñanza ininterumpida. El lenguaje no podía expresar de manera más explicita el hecho de que ciertos aspectos de la verdad - de importancia extrema- no pueden obtenerse por medios didádticos normales. Esas revelaciones sobrenaturales tienen que ser expuestas por el Cristo glorificado por mediación del Espíritu y solamente cuando el Espíritu habla desde Su incomparable posición de  cercanía, dentro del mismo corazón.
     El sermón del Aposento Alto, en el que se encuentra el pasaje antes referido es el germen que origina esa forma de doctrina que posteriormente sería desarrollada en las Espístolas. No es de extrañar, por lo tanto, que el Apóstol Pablo expone este asunto con mayor amplitud. Esto lo encontramos en 1Co. 2:9-3:4, y dice:

"Antes bien como esta escrito: Cosa que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. Porque ¿quién de los hombres sabe las coasas del hombre sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios sino el Espíritu de Dios. Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana sino con las que enseña el Espiritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura y no puede entender porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruira? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os dí a beber leche, y no vianda porque aún no érais capaces ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y divisiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: yo ciertamente soy de Pablo; y el otro; yo soy de Apolos, ¿no sois carnales?"

    La verdad central en este contexto es presentada en el primer versículo citado donde se nos dice que Dios ha preparado ciertas "cosas" para los que le aman-cosas que no se aprenden por la vista, el oído, o el corazón (poder de razonamiento; comp. Is. 52:15; 64:4; 6:9, 10; Mt. 13:15).



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jueves, 1 de diciembre de 2011

TEOLOGÍA SISTEMÁTICA



Amados alumnos que Dios les bendiga, hoy jueves continuamos nuestra clase de Bibliología-Iluninación










Hasta la crucifixión, aquellos hombres no habían creído que Cristo iba a morir (Mt. 16:21-25), y fue con la finalidad de que ellos conocieran algo acerca del significado de Su muerte y Su resurrección que El abrió los ojos del entendimiento de ellos (Lc. 24:46). Así que un campo ilimitado de verdad apareció ante ellos, a saber, el evangelio que ellos iban a proclamar (Lc. 24:47, 48); pero no sin el Poder que el Espíritu, que vendría sobre ellos, proporcionaría (Lc. 24:49). El día de Pentecostés, Pedro quien tan recientemente había rechazado la predicción tocante a la muerte de Cristo (Mt. 16:21-23), predicó el valor de esa muerte con un poder tan convincente que tres mil personas fueron salvadas. Es evidente que el entendimiento de Pedro había sido abierto tocante a la muerte de Cristo; esto, sin embargo, no era la primera experiencia de Pedro con el poder penetrante de la revelación divina. En respuesta a la pregunta de Cristo, "y vosotros ¿quién decis que soy yo?" Pedro respondió, "Tú eres el Cristo el hijo de Dios viviente" a lo que Cristo respondió: "Bienaventurado eres, Simón, hijo de Janás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos" (Mt. 16:15-17).  Aunque en las Escrituras, antes citadas, el Padre y el Hijo se dicen haber revelado aspectos definidos de la verdad a varios hombres, el Espíritu de Dios es el Maestro divino desde su advenimiento el día de Pentecostés, y una cantidad grande de pasajes bíblicos atestiguan ese ministerio específico del Espíritu.







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